2 enero 1936

INDIGNACIÓN EN LAS DERECHAS POR LA SUSPENSIÓN PARLAMENTARIA

Gil-Robles

Desde primera horas de la tarde los pasillos de las Cortes aparecían frecuentados como si de un día normal de sesiones se tratara. La publicación en la Gaceta de Madrid del decreto de suspensión de sesiones ha sido fuertemente respondida por los miembros de la Ceda y de los partidos monárquicos que hablan de un auténtico golpe de Estado, no sólo por parte del Gobierno, sino del propio presidente de la República. Por la tarde, el jefe de la Ceda, señor Gil-Robles, ha hecho entrega al presidente de las Cortes, señor Alba, de una carta en la que «afirma de modo categórico que la suspensión implica una manifiesta violación de la ley fundamental que coloca al presidente de la República y al del Gobierno fuera de la ley». El contenido de dicha carta le había sido previamente leído por teléfono esta misma mañana al señor Alba. Al mismo tiempo, el señor Gil-Robles ha suscrito la propuesta de las minorías monárquicas, encabezadas por los señores Calvo Sotelo Goicoechea, que solicita la reunión inmediata de la Diputación Permanente a fin de aprobar la convocatoria de sesiones, paso previo para tramitar una petición de responsabilidad criminal contra el jefe del Gobierno y de los ministros.[1] No ha suscrito, sin embargo, otra petición similar, encabezada por los mismos señores, que elevaba las responsabilidades hasta la presidencia de la República. 

La opinión de los partidos republicanos es abiertamente favorable a la suspensión de sesiones. Los señores Lerroux, del Partido Radical y Miguel Maura, del Republicano Conservador, la consideran conveniente para todos, puesto que contribuirá a calmar las pasiones y facilitar las alianzas republicanas. El señor Azaña, líder de Izquierda Republicana, la estima legítima, habida cuenta de que, tal y como recoge el decreto, se han cumplido sobradamente los dos meses de sesiones que obliga el artículo 58 de la Constitución. Es una opinión compartida por el señor Martínez Barrio, de Unión Republicana, que cree que el Gobierno se ha limitado a emplear las facultades que le concede la ley fundamental.[2]

La Gaceta de hoy también publica el decreto que prórroga los presupuestos y el que establece una Comisión mixta entre el Gobierno y la Generalidad de Cataluña. Por primera vez en la República, los presupuestos del pasado año se harán por decreto extensibles, en su cuantía proporcional, al primer trimestre de año. Por lo que se refiere a la Comisión mixta, estará integrada por representantes del Estado y de la Generalidad. Sus funciones son valorar los servicios traspasados así como tramitar y valorar los pendientes. Además, informará al Gobierno de los casos de conflictos entre administraciones. El decreto, aprobado por el anterior Gabinete, tuvo su valedor en el entonces ministro sin cartera don Pedro Rahola, de la Liga Catalana. El señor Rahola, que antes se ocupó del Ministerio de Marina en los Gobiernos radicales y cedistas presididos por el señor Chapaprieta, ha sido recibido en las audiencias de esta mañana por el presidente de la República. Entre otras personalidades, el presidente también ha recibido al general de división Núñez de Prado.[3]

Reaparece Mundo Obrero

En otro orden de cosas, después de más de un año de suspensión gubernativa, esta noche vuelve a ponerse en circulación Mundo Obrero. En su editorial, el diario comunista señala que se encuentra a disposición de socialistas y anarquistas e, igualmente, de todos aquellos que defienden la necesidad de un bloque popular, en los que incluye expresamente los republicanos de izquierda.[4]

Croniquilla Internacional

En su mensaje de año nuevo a las tropas italianas en Etiopía, Víctor Manuel III, rey de Italia, ha mostrado su adhesión a las aspiraciones coloniales fascistas.[5] Esta postura contrasta con el revuelo levantado por el bombardeo de la ambulancia de la Cruz Roja sueca en aquel país del que conforme pasa el tiempo llegan nuevas noticias.

Los hechos sucedieron el pasado día treinta de diciembre cuando diez aviones italianos bombardearon la citada ambulancia con un trágico balance que por ahora se cree asciende a 30 muertos y 50 heridos. Entre los muertos se encontrarían cuatro miembros de nacionalidad sueca. Según la Cruz Roja, el puesto, situado treinta kilómetros al sudeste de Dolo, estaba debidamente señalado con las insignias prescritas por el Convenio internacional. Se ha llegado a apuntar la posibilidad de que tras el bombardeo aéreo, los aviadores italianos aterrizaran y completaran la masacre con ametralladoras en tierra.[6]

Se da la circunstancia de que al contrario que en el frente norte, donde las operaciones italianas se desarrollan sin fuerte resistencia, en el sur la situación es mucho más delicada. Al mando de algunas unidades del Ejército abisinio figuran antiguos oficiales suecos y algunas fuentes señalan que el espionaje italiano, muy activo en la zona, podría haber avisado de la visita de algunos de estos oficiales a la ambulancia.[7]

Son ya seis los aviones italianos derribados en Abisinia. Hoy mismo, los habitantes de una pequeña aldea del noroeste han abatido a tiros de fusil un aparato que, junto con su compañero, les atacaba con fuego de ametralladora.[8]

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