3 enero 1936

LA RESPONSABILIDAD «CRIMINAL» DEL GOBIERNO

Santiago Alba

El jefe de Gobierno, señor Portela Valladares, se ha entrevistado esta tarde en el Congreso con su presidente, don Santiago Alba, al objeto de analizar la petición cursada ayer por los grupos de la minoría monárquica respaldada por diputados de la Ceda. En dicha petición solicitan que la Diputación Permanente de las Cortes inicie gestiones para depurar las que ellos consideran responsabilidades criminales del propio señor Portela y de su Gobierno por el decreto de suspensión de sesiones. A la salida de la reunión, que duró alrededor de una hora, el jefe del Gabinete se refirió a la gravedad de la acusación y a su firme voluntad de acatar la decisión que adopte la Diputación. Pese a que el Gobierno carece de votos en la misma, confía en su «espíritu de justicia, en su sentido de responsabilidad y en su dignidad ciudadana».[1] Al respecto, cabe recordar la debilidad parlamentaria de este Gobierno: no sólo adolece de partido que lo sustente, sino que únicamente cuatro de sus nueve miembros son diputados. El propio Portela no lo es tras haber mantenido su escaño por Lugo de forma ininterrumpida desde 1905, salvo durante la etapa de dictadura del general Primo de Rivera.[2] El señor Alba ha adelantado a los periodistas su intención de reunir la Diputación el próximo día 7, pasada la festividad de Reyes. 

El Gobierno ha dado orden a la censura de permitir la publicación de las acusaciones que contra él han vertido los partidos de derechas. En nota de prensa facilitada ayer tarde, la Presidencia del Consejo señala que le interesa dar publicidad a los hechos a fin de que el país pueda enjuiciarlos y adoptar una postura consecuente en la próxima cita electoral. La nota prosigue diciendo que «es natural que los enemigos del Régimen traten de dificultar su marcha por todos los medios». Igualmente, manifiesta la extrañeza que produce ver amenazados y lastimados por esta maniobra los supremos intereses de la Patria que dicen defender.[3]

La maniobra llevada a cabo por los «elementos monarquizantes» ha sido objeto de numerosos comentarios. Heraldo de Madrid destaca que «sin votar la Constitución de la República y menoscabándola constantemente, se acogen desenfadadamente a sus preceptos cuando les interesa aun a trueque de ver al país encendido por la discordia civil».[4] En medios políticos se estima que la acusación tendrá escaso recorrido. El jefe de la minoría independiente, señor Abilio Calderón, opina que el Gobierno tendrá mayoría en la Diputación.[5] La clave estará en el voto de los cuatro representantes radicales, previsiblemente negativo. Al respecto, cabe señalar que esta misma mañana el señor Gil-Robles se ha desplazado al domicilio de don Alejandro Lerroux para recabar su apoyo. Al parecer, el jefe radical no sólo no suscribe la propuesta, sino que ha puesto serios reparos por «resultarle inusitado y fuera de lugar que puedan coincidir las fuerzas republicanas y las monárquicas en ningún problema de política interior».[6]  

La poca memoria de Portela

El aumento de la tensión política ha llevado la poner la atención en la fecha en que se celebrarán las próximas elecciones. Interrogado el señor Portela sobre si el presidente de la República, señor Alcalá-Zamora, había firmado el decreto de disolución del Parlamento, ha respondido no recordarlo. «Soy un hombre de poca memoria», ha dicho. «No sé si tengo el decreto firmado o no. Lo que sí puedo decirles es que no tengo nada decido, sin que ello no quiera decir que no lo haya pensado».[7]

Consejo de guerra

Hoy se ha abierto el consejo de guerra contra las milicias socialistas por los sucesos acaecidos en Madrid en octubre de 1934. De la gravedad de la acusación deja constancia el sumario. Sostiene que las milicias «constituían una organización activa, integrada esencialmente por las juventudes del Partido Socialista. Estas fuerzas se dividían en compañías, escuadras, secciones y núcleos complementarios». «Pretendían, en el caso de que se verificara la entrada en el Gobierno de fuerzas de carácter fascista, la conquista del Poder por medio de la violencia». Son treinta y tres la personas procesadas.[8]

Croniquilla Internacional

El presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, ha puesto de manifiesto su preocupación sobre la situación en Europa y Asia. En su discurso de apertura de las Cámaras ha señalado que desde el pasado verano hay razones para el pesimismo. Sin mención expresa a país alguno, ha afirmado que «la mala voluntad creciente, las tendencias de agresión o el crecimiento armamentístico, conducen a la tragedia de una guerra general». Los esfuerzos para reducir el armamento y las fuerzas navales apenas tienen éxito. «Ciertas naciones, dominadas por la autocracia, cuyos pueblos no tienen acceso a los procedimientos de Gobiernos democráticos deben soportar la responsabilidad de hacer peligrar la paz del mundo». Estados Unidos mantendrá su política de neutralidad entre beligerantes mediante el embargo de armas y la disuasión de las que se consideren exportaciones anormales de productos.

Por lo que respecta a la política interior, el señor Roosevelt ha resaltado la labor legislativa y ejecutiva del «New Deal» que establece nuevas relaciones entre el Gobierno y los ciudadanos y apela a los intereses personales y particulares para que se conformen de acuerdo con el interés público.[9]

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