9 enero 1936

APOYO SOCIALISTA A LAS PETICIONES REPUBLICANAS

Portela Valladares

El pacto electoral de las izquierdas podría ser firmado en muy breve plazo. Su redacción ha sido dada por buena en la reunión mantenida esta mañana por el comité electoral republicano-socialista. Resta su aprobación por los jefes de los partidos republicanos de izquierda, señores AzañaMartínez Barrio Sánchez-Román,[1] y por el Partido Socialista, en representación de las fuerzas obreras. Convocadas las elecciones, lo más probable es que se rubrique rápidamente. Prueba del entendimiento que hay es la reunión mantenida a primera hora de la tarde por don Juan-Simeón Vidarte y don Manuel Cordero, los representantes socialistas en el comité electoral, con el jefe del Gobierno en apoyo de las peticiones hechas por los republicanos. En la entrevista, han expresado al señor Portela Valladares su coincidencia con los cinco puntos del escrito entregado ayer por don Amós Salvador. También, le han pedido el acuartelamiento de la fuerza pública el día de las elecciones.[2]

En respuesta a las peticiones de los partidos republicanos, el señor Portela ha señalado que buena parte de ellas están en marcha o cumplidas. Además, ha asegurado que no existen presos gubernativos. Personalmente es contrario a privar de libertad indefinidamente a las personas, criterio al que se ha atenido desde el pasado verano cuando era ministro de la Gobernación.[3] Por lo que respecta a los centros obreros, ha dado instrucciones para su reapertura. Una vez restablecidas las garantías constitucionales, «como desde hace muchos años que no sucedía», ha afirmado que no se pueden poner trabas a los derechos de reunión y asociación ni a la libertad de prensa. El Gobierno, ha añadido, «practicará resuelta y tajantemente» la neutralidad en las elecciones. 

Mayores dificultades entraña la reposición de los ayuntamientos del 12 de abril de 1931. De acuerdo con el artículo 45 de la ley Municipal, su mandato de cuatro años está extinguido. Se suma a ello que el margen de maniobra del Gobierno se ha estrechado al estar restablecidas las libertades constitucionales.[4] Junto con la petición de la amnistía para condenados y encausados por los sucesos de octubre de 1934, los partidos de izquierda han sido particularmente insistentes en su reposición. Acusan a muchos Consistorios actuales de encontrarse en manos de personas vinculadas con la Monarquía. A este particular, el exministro señor Lara Zárate, de Unión Republicana, lamenta, igualmente, que los Ayuntamientos se sigan sustituyendo por gestoras.[5]

También las derechas dan pasos hacia una coalición. Por la noche se han reunido los señores Gil-Robles, de Acción Popular, Goicoechea Calvo Sotelo, de Renovación Española, Martínez de Velasco Calderón, agrarios, y Fal Conde, tradicionalista. Aunque las expectativas son optimistas, el señor Gil-Robles es reacio al pacto postelectoral propugnado por los monárquicos.[6] Por otra parte, pese a manifestar no tener nada decidido, el señor Lerroux no oculta su inclinación por la derecha dada la deriva hacia la «extrema izquierda» que, según él, han adoptado los demás partidos republicanos.[7]

Vuelven los sucesos de 1934

El levantamiento de la censura se ha hecho notar en los periódicos. El primero en romper el silencio ha sido el vespertino Heraldo de Madrid. En el que califica de «bienio negro», estima un balance de más de tres mil muertos, más de cinco mil heridos y treinta mil encarcelados los dos años pasados. Al dramático resultado de la represión por los sucesos revolucionarios de octubre de 1934 añade el aumento del número de trabajadores hambrientos hasta un millón.[8]

El Liberal de Bilbao, diario vinculado al señor Indalecio Prieto, revela «el grado feroz a que llegó la represión». En primera página recoge el informe realizado por don Fernando de los Ríos, exministro de Justicia, para la Comisión ejecutiva del Partido Socialista. Acompañado del doctor Negrín, el señor De los Ríos viajó a Asturias y León al finalizar 1934. Obligado a comparecer ante el fiscal de la República, no sólo ratificó su escrito sino que aportó nuevas declaraciones en su apoyo. 

El mismo periódico incluye en sus páginas interiores testimonios que han permanecido inéditos hasta la fecha dentro de nuestras fronteras. Ejemplo de ello es la carta elevada al entonces presidente del Gobierno, señor Lerroux, por el diputado socialista señor Álvarez del Vayo. Dicha carta iba acompañada por la que enviaron los detenidos en la cárcel Modelo de Oviedo al fiscal general de la República denunciando las terribles torturas a las que se habían visto sometidos tras su detención. El diario recoge, igualmente, la interpelación que en diciembre de 1934 hiciera al señor Lerroux el diputado por León y exministro de Industria y Comercio, señor Gordón Ordás. Tras visitar los lugares más afectados en las provincias de Asturias, León y Palencia, el señor Ordás, hoy en Unión Republicana, hacía responsable político de la represión al jefe del Gobierno. A pesar de su insistencia, tanto la interpelación en Cortes como sus otros escritos quedaron sin contestar.[9]

Si alguien ha podido olvidarlos, los sucesos de octubre de 1934 han vuelto a la actualidad y esta vez sin censura, de forma pública e impresos en los periódicos. Sus secuelas cotidianas siguen presentes en la memoria y en los hogares de las clases trabajadoras. Encarcelamientos, detenciones, procesos judiciales pendientes y despedidos, así como la política adoptada por los Gobiernos radical-cedistas, jugarán, sin duda, un papel decisivo en las elecciones.

Guillermo Ramírez